Han tomado mil formas pero el concepto de negocio es el mismo: tiendas monotemáticas con un solo tipo de producto, comestible y que no se puede degustar en el local, es para llevar. Un take away, que se dice en la jerga de los que rehuyen del español cuando hablan de business. Fueron empanadillas argentinas, gofres con formas fálicas, New York rolls, yogur helado, helados que se raspaban de una plancha fría, té con burbujas. Algunos pasaron y otros permanecieron mientras año tras año surgen nuevas tipologías de comercios. Lo último que parece haber irrumpido con fuerza son las tartas de queso, aunque las patatas fritas al estilo belga y los pastelitos de nata portugueses han entrado también en la liza.
Zaragoza no se libra de los negocios exprés: ¿por qué invaden nuestras calles las tartas de queso y las empanadillas argentinas?