La regata Ophiusa volvió a confirmar su dureza en una edición marcada por el "viento, el oleaje y la exigencia técnica" en la travesía entre Barcelona y Formentera, donde las tripulaciones tuvieron que "emplearse a fondo" para completar el recorrido. La salida se dio en la capital catalana con una previsión de viento de noroeste de unos 25 nudos, con rachas que alcanzaron los 35 y mar formada con olas de entre dos y tres metros. Unas "condiciones favorables" para poner rumbo a Formentera, pero que obligaron a un "control constante de las embarcaciones, especialmente en las planeadas y durante la navegación nocturna".
Viento, mar y navegación nocturna en una Ophiusa sin concesiones