Durante décadas se creyó que Toxoplasma gondii permanecía inactivo, encapsulado en quistes silenciosos dentro del cerebro humano. Un nuevo estudio demuestra que no era así: incluso en su fase “latente”, el parásito sigue trabajando, adaptándose y preparándose para volver a activarse.
Un parásito que vive en el cerebro de un tercio de la humanidad y que se creía dormido... nunca lo estuvo. La ciencia acaba de descubrir qué estaba haciendo