La banca tradicional empieza a encontrarse con una presión que hasta hace poco parecía marginal. Ya no se trata solo de Bizum, de cuentas sin comisiones o de una mejor experiencia móvil. De un tiempo a esta parte entró en juego otro factor: las criptomonedas. Y no como una rareza para perfiles muy especializados, sino como una demanda creciente entre clientes que quieren invertir desde entornos conocidos y regulados.
Tiembla la banca: uno de cada dos españoles ve con buenos ojos las criptomonedas y un 40% cambiaría de banco por uno que le facilitara invertir en estos activos