"No uses el móvil justo antes de dormir". ¿Cuántas veces hemos escuchado (o repetido) este sermón? Durante la última década, nos han taladrado la cabeza con la idea de que los dispositivos electrónicos emiten una cantidad cantidad excesiva de luz azul; la cual, supuestamente, destroza nuestro ciclo del sueño y nos provoca un insomnio galopante.