Fracasó en su lanzamiento, perdió a casi todos sus jugadores y se convirtió en un meme incómodo. Aun así, meses después, creadores gigantes de contenido siguen recibiendo dinero para jugarlo en público. Algo no encaja del todo en esta historia.
Siguen pagando por jugarlo, aunque casi nadie lo recuerda. El extraño caso de un videojuego que se niega a desaparecer