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Si el gobierno decía que quedaban 5.000 migrantes en Ceuta a principios de agosto y ahora dice que se han ido 5.300, ¿cómo es posible entonces que sigamos viendo asentamientos chabolistas?"

Si el gobierno decía que quedaban 5.000 migrantes en Ceuta a principios de agosto y ahora dice que se han ido 5.300, ¿cómo es posible entonces que sigamos viendo asentamientos chabolistas?"

Pedro Sánchez está insistiendo en recomendar libros que no ha leído, pero no es el único deja vu del fin de semana. El otro lo ha protagonizado Irene Montero. Doña Irene se ha aburrido de Bruselas o quizá Bruselas se ha aburrido de ella. El caso es que vuelve a la política española, que en realidad nunca dejó, y anuncia que será candidata de Podemos a la Moncloa previo proceso de primarias, que obviamente será en un paripé. Pero lo interesante de este movimiento es que en realidad perjudica a Pedro Sánchez porque fragmenta la extrema izquierda que hasta ahora estaba aglutinada bajo la marca Sumar. ¿Podría sacar de la abstención doña Irene a ese votante izquierdista desencantado de Sánchez por asuntos como la vivienda o como la corrupción o como la connivencia con Marruecos? Pues, hombre, hace unos años quizá, pero no sé si ahora mismo Irene Montero a estas alturas moviliza a alguien. En la mochila arrastra piedras tan pesadas como la división del feminismo por culpa de la Ley Trans o las más de 100 rebajas de condena a violadores por aquella infame Ley del Sí es Sí. Ella ya lo sabe, ¿eh? Y por eso ha prescindido de toda alusión al feminismo en el eslogan de su campaña de relanzamiento: “paz, casa, trabajo”. Ese es el eslogan y es un buen eslogan y sobre todo es coherente con la vida que lleva ella. Su plan es alargar la carrera política para seguir disfrutando en paz de la vida en Galapagar, o sea: “paz, chalé y escaño”. Y en Ceuta, ¿qué? Pues en Ceuta siguen sin salir los números. El señor mando único, Ángel Víctor Torres, dice que han vuelto ya a Marruecos más de 5.300 personas de forma voluntaria en el último mes y que cerca de un centenar han renunciado al asilo, que por cierto muchos están solicitando alegando que son homosexuales y que Marruecos los persigue. Pero si el gobierno decía que quedaban 5.000 a principios de agosto y ahora se han ido 5.300, hombre, yo soy de letras, pero ¿cómo es posible entonces que sigamos viendo asentamientos chabolistas por toda la ciudad? Es verdad que ayer la policía trasladaba a otros 864 acampados del barrio de Loma Colmenar hasta Los Rosales, donde el Ministerio de Vivienda ha cedido un terreno para levantar carpas que elevan hasta 4.500 las plazas de acogida que hay ya operativas, o sea, los terrenos del Ministerio de Vivienda no van para VPO, van para acoger a los que entraron ilegalmente, pero sigue sumando. Solo en la playa de El Trampolín se calcula que quedan unos 4.500. En el solar de las naves del Tarajal, donde el viernes ardieron 42 chabolas, aún mal vive otro centenar. Y este fin de semana otro puñado de marroquíes ha construido otro centenar de chabolas en la playa de Benítez, junto a la planta desaladora de la ciudad. A ver, los teutíes han dado un ejemplo de paciencia heroica hasta la fecha. En cualquier otra ciudad de Europa me atrevería a decir que los estallidos violentos habrían incendiado hace mucho tiempo las calles. Yo he palpado allí el esfuerzo de nuestros compatriotas ceutíes para no caer en la deshumanización. Pero la desesperación crece. Pero ¿cómo no va a crecer? Cada vez hay más peleas y más robos. Este fin de semana, tres heridos por arma blanca, dos guardias civiles agredidos, un militar con fractura de peroné, coches incendiados y tres marroquíes que intentaron robar la compra a un señor a la salida de un supermercado. Pero todo esto para Marlasca es subjetivo. Claro. Inseguridad subjetiva, el gran sintagma del ministro del Interior, atracos subjetivos, puñaladas subjetivas, presupuestos generales del Estado subjetivos también. Respeto a la independencia judicial y al periodismo libre subjetivo también. Quizás sea ese nuestro problema, que tenemos un gobierno meramente subjetivo.