🌐 WorldLive
Accueil🇪🇸 EspagneSports

Sergio Ramos y el Sevilla FC: la cronología de una compra-venta frustrada

Sergio Ramos y el Sevilla FC: la cronología de una compra-venta frustrada

31 de mayo, la jornada final. El día que se cumple el plazo establecido entre Sergio Ramos y su grupo con los grandes accionistas para conseguir un acuerdo de compra-venta del Sevilla FC , aunque todo quedó dinamitado el miércoles. Una negociación que comenzó a primeros de año, cuando se conoció que el camero estaba dispuesto a dar el paso tras frustrarse la operación con el primer grupo americano que se interesó por la entidad, y que tuvo una abrupta ruptura cuando la parte compradora presentó una propuesta radicalmente distinta a la acordada previamente. Casi cinco meses de conversaciones , mensajes cruzados, acuerdos y ofertas que se vinieron abajo en apenas hora y media.De los casi 450 millones de euros que se plantearon inicialmente como valoración del Sevilla a una oferta final en la que Ramos apenas pagaría entre 100 y 120 millones de euros para adueñarse de la entidad . Un recorrido de cinco meses que transcurrió desde el anuncio hasta la firma de la LOI; de la Due Diligence a esa incertidumbre por la situación deportiva del equipo; y para terminar con dos propuestas distintas en apenas dos semanas de margen. Un cronograma que ha dejado al Sevilla parado y teniendo que afrontar ahora un mes de junio de ajustes y nuevas propuestas de compra.Un nuevo abrupto final para Sergio Ramos y su Sevilla . De aquella polémica salida hacia el Real Madrid cuando apenas era un canterano recién llegado al primer equipo a ese regreso en su etapa final de futbolista que dejó un sabor agridulce en apenas una temporada. Ahora, Ramos ve frustrado ese deseo de encabezar un nuevo Sevilla y a la espera de esa anunciada conferencia de prensa que ofrecerá este lunes en la capital hispalense.1 de enero: Ramos da el pasoEn el primer día del año saltó la noticia. La Cadena Cope, junto a otros medios, desveló esa intención de Sergio Ramos de comprar el Sevilla. Una información sorprendente, después de que el camero hubiera competido con Rayados de Monterrey, su último club hasta el momento, hasta pocas semanas antes. Un deseo de Ramos de volver a unir su camino con el del club sevillista, donde creció como jugador y al que había regresado para jugar en su último año en el fútbol europeo.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El Sevilla FC estudia las vías para la ampliación de capital, con o sin ventaDurante las semanas siguientes, las informaciones fueron dirigiéndose a ese deseo de Ramos de conocer pronto si los grandes accionistas estaban dispuestos a sentarse con él. Tras la negativa final de los americanos, el siguiente paso le correspondía a los dueños del club, que debían elegir entre las diferentes propuestas. Y así se llegó a la siguiente fase, una Letter of Intention (LOI), o carta de intenciones.27 de enero: Ramos firma la LOIUn fin de semana de fútbol en LaLiga y con runrún en torno a Sergio Ramos acabó en la firma de la Letter of Intention (LOI) entre el camero y los grandes accionistas. Un paso decisivo para otorgarle un periodo de exclusividad de dos meses, en los que Ramos y su grupo, que entonces se desveló que iba de la mano de Five Eleven Capital, para realizar una Due Diligence y conocer el estado financiero del Sevilla.En esa carta de intenciones, Ramos valoraba el Sevilla en una cantidad cercana a los 450 millones de euros, una cifra a la que habría que restar la deuda neta para conocer lo que recibirían los accionistas por sus títulos. El camero también asumiría esa deuda, a la vez que se comprometería a realizar una ampliación de capital posterior por valor de 80 millones.27 de marzo: Due Diligence finalizadaComo fue informando ABC, ese día ya había quedado ultimada la Due Diligence, tras meses de contactos entre los abogados para aclarar las cuentas del Sevilla y que Ramos y su grupo pudieran conocer la realidad del club. A su vez, el camero mantenía los contactos con diferentes fondos de inversión para conseguir la financiación a una operación millonaria que otorgaba a los accionistas casi 3.500 euros por título en la valoración final.Desde el entorno de Ramos se aseguraba que esa Due Diligence no había mostrado nada sustancialmente diferente a lo que había venido manifestado el consejo de administración del Sevilla, que había fijado la deuda neta en 88 millones de euros en la Junta de accionistas de diciembre, tras los reajustes realizados en el último trimestre de 2025. Una cantidad que se restaría a la valoración inicial más otros asuntos que todavía debían ser definidos antes de la propuesta final.8 de abril: Negociación y la sombra del descensoTras finalizar la Due Diligence y ya con las cuentas del Sevilla sobre la mesa, Sergio Ramos y sus asesores pasaron a la fase de estudio para determinar la propuesta final por el Sevilla. Un nuevo periodo de tres meses, en el que Martin Ink -cabeza visible de Five Eleven Capital-, se dejó ver por Nervión, y que se vio afectado por la incertidumbre deportiva del Sevilla, que de una posición más o menos desahogada con Matías Almeyda pasó a temer por el descenso con la destitución del argentino y el mal inicio de García Plaza.Precisamente, y relacionado con este delicado momento deportivo, ABC reveló que un posible descenso también estaba contemplado desde la LOI, con la reducción de un 25% del precio final que se estableciera en el caso de que el Sevilla acabara perdiendo la categoría. Una negociación que no quería dejar cabos sueltos para que todo pudiera resolverse dentro de los tiempos establecidos.11-12 de mayo: reuniones claveEn medio de dos partidos trascendentales para el Sevilla, como había sido la victoria ante el Espanyol y era la visita a Villarreal, saltó la gran bomba. Sergio Ramos y los grandes accionistas mantenían una reunión en un hotel sevillano para cerrar la operación. A una maratoniana reunión de más de nueve horas le siguió el día decisivo donde se firmó el principio de acuerdo. Todas las partes salieron satisfechas y citándose en la notaría. Un acuerdo tasado en unos 440 millones de euros, en el que los accionistas recibirán unos 275 por sus títulos en tres plazos: el 60% en el momento de la firma, el 30% en el primer año y un 10% tras el segundo. Los vendedores, además, aceptaron asumir el 80% de las pérdidas de este ejercicio -al principio de la negociación sólo era hasta lo auditado al 31 de diciembre-, y en el que la parte compradora firmaba realizar una ampliación de capital por valor de 80 millones.Con todo, una semana más tarde comenzarían los mensajes cruzados. Las dudas sobre la capacidad de Ramos para conseguir la financiación de la operación y también sobre si todas las acciones que entrarían en la operación -unas 85.000- se encontraban regularizadas. Unas sospechas que empezaron a poner en duda la operación cuando todo parecía acordado y que desembocaron en el capítulo final.27 de mayo: el día de la rupturaTras llegar el día anterior a Sevilla en vuelo privado junto a su hermano y sus abogados, Sergio Ramos se citó nuevamente con los accionistas y los representantes legales del Sevilla. Un encuentro en el mismo hotel donde se había llegado al principio de acuerdo dos semanas antes, pero que acabaría en una ruptura. El nuevo planteamiento realizado por el camero, ya sin rastro de Five Eleven en la reunión, suponía un cambio radical en la operación.Ramos planteó realizar una ampliación de capital por valor de 120 millones de euros -40 más de lo planteado inicialmente- para inyectar dinero en la entidad y pasar a controlar el 42% de las acciones. Además, el camero se comprometía a pagar entre 100 y 120 millones de euros a los grandes accionistas, y pasar así a disponer de una mayoría accionarial del 60%, además de asumir la deuda. Una operación cifrada en 380 millones de euros -60 menos de la anterior- y para la que sí disponía de financiación, pero que cambiaba por completo las reglas del juego.Pese a las desconcertantes palabras de José Luis Carrión tras salir de la reunión, los grandes accionistas salieron enfadados de la reunión. «Es inaceptable», pronunciaban en privado. Las medidas de presión de Ramos, que fue el primero en romper la confidencialidad acordada, no cambiaron el ánimo de los accionistas del Sevilla, que daban por rotas las negociaciones al entender que Ramos no había respetado lo pactado en la LOI. Ni los intentos de los abogados del camero por recibir una contraoferta cambiaron el escenario. Todo se había roto en apenas hora y media después de cinco meses de negociaciones. Un tiempo perdido para el Sevilla, que ahora necesita otras soluciones.