El Partido Republicano convocó, por primera vez en la historia del país, una convención electoral a la mitad de un término presidencial, algo que sus rivales en la oposición demócrata no copiaron y que, según los primeros indicios, no parece aportar grandes beneficios ni a la Casa Blanca ni a los candidatos del partido. La convención fue algo más corta que las habituales pues tan solo duró dos días, aunque fueron muy intensos, especialmente para el presidente: Donald Trump habló por casi dos horas en el primer día, lo que excede cualquier intervención semejante en ocasiones anteriores. Y ésta no fue su única participación, porque volvió a dirigirse a los delegados y al país al día siguiente, con el discurso de cierre, que se saldó con tan solo veinte minutos.
Predicando al converso