Primer día de campaña en Andalucía y escasísimo pulso político entre el personal. Les confieso que jamás pensé que esta tierra iba a afrontar una campaña con el pasotismo con que se enfrenta a esta. A tenor de lo que se ve en la calle, en el bus y se escucha en la barra de los bares, parece que lo único que nos jugamos el próximo 17 de mayo es si Juan Manuel consigue o no la mayoría absoluta que le evite tener que tragarse el sapo de la prioridad nazional de sus primos de Vox. La ciudadanía andaluza, otrora tan reivindicativa, tan inconformista, tan luchadora y tan poco dada a la abulia política, presenta un encefalograma plano de cara a la cita más importante para decidir nuestro futuro. Semejante indolencia es sin duda, el principal gran éxito de Moreno Bonilla, que con su ‘suavonismo’, parece haber conseguido anestesiar a buena parte del censo electoral andaluz; pero también es fruto de la absoluta incapacidad del PSOE, por conectar con quienes no hace tanto tiempo eran su principal granero de votos... Si Juanma nos adormece, María Jesús nos resbala y así va a ser muy difícil que Andalucía levante cabeza. Esta misma semana hemos conocido datos de la EPA que indican que cuatro provincias andaluzas se encuentran a la cola de España en datos de empleo. Debería bastar esa demoledora estadística para que las calles de nuestros pueblos y ciudades fueran una olla a presión. No es el caso. En estos días hemos conocido también que las listas de espera en la sanidad andaluza son la peores de España; o que el tiempo para atender los casos de la dependencia presenta una espera que supera el año y medio, aunque el plazo legal establecido sea de seis meses, siendo una de las comunidades con mayores tiempos de espera en España; que la privatización de la educación pública y universitaria es un hecho y que los pésimos datos de pobreza, o de renta, colocan a los andaluces a la cola de este país. Un cóctel como el anteriormente referido arruinaría cualquier aspiración electoral de quien lleva ocho años al frente del gobierno autonómico, sin embargo, el ‘suavonismo’ de Juan Manuel –quien dijo que nunca se presentaría para un tercer mandato– ha conseguido que los andaluces se hayan resignado a seguir a la cola del país y estén al borde de darle su segunda mayoría absoluta, lo que por cierto deja a los pies de los caballos al PSOE y su candidata Montero, incapaces de hacer reaccionar a una sociedad con un preocupante encefalograma político plano.
Pase de Juanma este cáliz