Ha dicho Pedro que, tras reflexionar mucho (aunque esta vez no se ha ido cinco días al rincón de pensar), España lo que necesita son ocho años más de gobierno progresista (presidido por él, se entiende). Aunque mejor dieciséis, a ver si en 2042 se sabe ya algo de los responsables del apagón (¿o la culpa fue del cha-cha-chá, como cantaban los de Gabinete Caligari?), o del accidente de Adamuz (de los efectos de la dana el único responsable fue Mazón). ¿La huelga médica acabará en ocho años? Yolanda dice que salgamos a las calles por lo del alquiler (¿a protestar contra este gobierno de inútiles en materia de vivienda?, los sindicatos lo harán un poquito hoy), y María Jesús nos puede pedir también que exijamos en las plazas el fin, de una puñetera vez, de estos paros médicos, que si no, a ver cómo se las maravilla ella, cuando en unas semanas presida la Junta, para que el de cabecera nos atienda en 24 horas. A la ministra del ramo, doña Mónica, que la registren, que lo que corre por sus venas es Madrid (¿se verán a los leucocitos marcarse un chotis si miras al microscopio una gota de su sangre?), que ella está llamada a enfrentarse a Ayuso y si hay huelga de galenos, pues ya se cansarán. Sí, ¿pero entonces no podría dejar su puesto a otro a ver si lo resuelve? Tal vez en ocho años acabe la guerra de Irán y el Gobierno presente por fin los presupuestos (que mucho ‘no a la guerra’ pero si no llega a ser por este conflicto a ver qué excusa hubiera puesto Bolaños), o Bruselas nos permita, con efectos retroactivos, disponer de esos 20.000 millones de fondos europeos que el Gobierno asume que va a perder y que, de momento, Von der Leyen le ha dicho a Pedro que de prorrogar el plazo, naranjas de la China de Xi Jiping el progresista. Hablando de progres, en ocho años los del PNV y Junts aguantarán todas las presunciones que salgan, pero ojito con los memes: otro como el de Aitor Esteban lanzándose a la piscina (¿indecente?, ¡si iba vestido!), o uno de la Nogueras o el Puchi, y lo mismo te presentan una moción de censura, Pedro.
Otro Rafa para soñar