El insomnio y los problemas para dormir se han convertido en una preocupación creciente para una gran parte de la población. Ante la dificultad para conciliar el sueño, muchas personas recurren a los fármacos como una solución rápida y aparentemente sencilla. Sin embargo, los expertos advierten de los riesgos de esta práctica y señalan que la medicación no siempre es la respuesta adecuada. La psicóloga Nuria Roure ha arrojado luz sobre esta cuestión en sus redes sociales, ofreciendo una perspectiva clara sobre cuándo y cómo deben utilizarse estos medicamentos. Para Roure, el debate no debe centrarse en si los fármacos son "buenos o malos", sino en si su uso es "adecuado o inadecuado" en cada caso particular. La psicóloga ha explicado que, si bien "esos fármacos pueden ser necesarios en un momento determinado, en una situación muy concreta", su prescripción debe ser cuidadosa y limitada. De hecho, su afirmación más contundente es que los somníferos jamás deberían ser el punto de partida para tratar un problema de sueño. Frente al uso generalizado de medicamentos, las principales sociedades científicas y especialistas en medicina del sueño tienen una recomendación unánime. Según ha recordado Nuria Roure, estas entidades "no recomiendan nunca el tratamiento farmacológico como el tratamiento de primera elección, sino la terapia cognitivo-conductual ". Esta terapia se posiciona como el estándar de oro para abordar el insomnio crónico. El enfoque cognitivo-conductual se centra en identificar y modificar los pensamientos y comportamientos que perpetúan los problemas de sueño. A través de diferentes técnicas, enseña a los pacientes a desarrollar hábitos saludables y a gestionar la ansiedad asociada a la falta de descanso, proporcionando herramientas para dormir de forma totalmente natural a largo plazo. A diferencia de los fármacos, esta terapia aborda la raíz del problema en lugar de limitarse a paliar los síntomas. A pesar de la clara preferencia por la terapia, Roure ha matizado que los fármacos sí tienen un lugar en el tratamiento del insomnio, aunque muy acotado. "En algunos casos en que no podemos aplicar esa terapia, sí que se recomienda un uso de fármacos por un tiempo muy concreto hasta que estas personas pueden introducirse en la terapia", ha señalado. Actúan, por tanto, como un puente temporal mientras el paciente espera para iniciar el tratamiento psicológico, que es el que ofrecerá una solución definitiva. La clave de este uso puntual y estratégico es su duración. La psicóloga ha sido muy específica al establecer un límite temporal estricto para el consumo de estos medicamentos, un plazo que no debería sobrepasarse si se quieren evitar problemas de dependencia o la cronificación del problema de base. Este periodo de tres semanas es el margen de seguridad que los especialistas consideran adecuado para estabilizar al paciente sin generar una dependencia. Por ello, Roure ha lanzado una advertencia clara para quienes llevan más tiempo medicándose sin un plan alternativo: "Si tú llevas más de 3 semanas con fármacos y todavía no has empezado esa terapia, esas técnicas que te ayudarán a dormir de forma totalmente natural, algo estás haciendo mal ". Esta situación, según la experta, es una señal de alarma que indica que el tratamiento del insomnio no se está gestionando de la manera correcta. El objetivo final debe ser siempre capacitar a la persona para que recupere un sueño saludable y reparador por sus propios medios, dejando los fármacos como lo que son: un recurso de apoyo específico y temporal, y nunca la solución principal.
Nuria Roure, psicóloga: "Los fármacos para dormir nunca deben ser la primera opción ante la falta de sueño, los somníferos jamás deberían ser el punto de partida para tratar el problema"