La imagen que tenemos de los tiburones suele ser la de depredadores salvajes en aguas cristalinas, lejos de cualquier rastro humano. Pero esa idea empieza a romperse. Y no por lo que hacen ellos, sino por lo que hacemos nosotros.
La imagen que tenemos de los tiburones suele ser la de depredadores salvajes en aguas cristalinas, lejos de cualquier rastro humano. Pero esa idea empieza a romperse. Y no por lo que hacen ellos, sino por lo que hacemos nosotros.