Durante décadas se pensó que el músculo solo servía para moverse o ganar fuerza. Pero la ciencia está cambiando esa idea: cuando se contrae, envía auténticos mensajes químicos de bienestar al cerebro
Durante décadas se pensó que el músculo solo servía para moverse o ganar fuerza. Pero la ciencia está cambiando esa idea: cuando se contrae, envía auténticos mensajes químicos de bienestar al cerebro