El ministro Puente no va a dimitir porque él no soldó la vía de Adamuz, así que tiene todo su prestigio intacto para confabular contra el poder judicial. Según su perspicaz visión de las cosas, los jueces están organizando un conciliábulo interplanetario para tumbar al excelente Gobierno sanchista con «métodos poco democráticos». Cómo es posible, se pregunta el insigne bardo vallisoletano, que el juicio al hermano de Sánchez se celebre el mismo día que el de la Kitchen del PP. Tiene que haber un complot. Llamadas entre los tribunales de Badajoz y la Audiencia Nacional. Calendarios maquiavélicos contra la dignidad del presidente que se preocupa de cómo le recordará la historia. Es escandalosa la persecución al beato Sánchez, cuyo hermano encontró un puesto de trabajo desde San Petesburgo en Extremadura, casualmente creado semanas antes, en la Oficina de las Artes Escénicas que no supo precisar dónde se ubicaba ante la juez de instrucción. De la misma manera que fue un bulo llamar registro a un requerimiento de 12 horas en la sede de Ferraz y decir que se investigaba la financiación ilegal en lugar de una maquinaria creada por el secretario de organización del PSOE para extorsionar o comprar a investigadores, jueces y fiscales en los casos abiertos contra el Gobierno. Es que somos lo peor. ¿Mira que hablar de presunta financiación en vez de posible mafia antisistema? El acoso y derribo orquestado por la fachosfera es intolerable y el ministro Puente, adalid del decoro, no tiene más remedio que denunciar el golpe antidemocrático. El hombre lo hace además con afectación y tono de quejumbre, visiblemente consternado por el irrespirable clima que ha provocado la derechona contra el impoluto rescate del Plus Ultra, que tiene al santo Zapatero, mártir de los derechos humanos, sumido en una depresión inhumana.Lo peor de Puente no es que sus declaraciones antisistema y con claro sesgo totalitario estén inspiradas por una atroz estrategia de autodestrucción, sino que hay todavía alguna gente que se la compra. El PSOE ha trazado un plan de defensa que consiste en victimizarse, pero los argumentos son un insulto a la inteligencia. Porque es imposible que los jueces y fiscales que antes mandaron a prisión a otros políticos del PP se hayan puesto ahora a sus órdenes para acribillar a los del PSOE. Y porque resulta desternillante que mientras se aferran a la teoría del 'lawfare', que consistiría en una conspiración judicial contra la izquierda, hayamos descubierto que el factótum Cerdán organizó un comando para manipular las investigaciones judiciales. Es decir, Puente está cumpliendo el viejo refrán que dice que cree el ladrón que todos son de su condición. Y si en todo este serial de escandaleras sin precedentes que estamos viendo hay algún método poco democrático, es el suyo, que como ministro del Reino de España violenta la división de poderes. En fin. Ha aducido que él no soldó la vía de Adamuz. La irresponsabildad es su santo y seña.
Métodos poco democráticos