Pedro Sánchez se ganaba el respeto de nuestro entorno político/económico cuando levantó su bandera contra la terrible actuación de Netanyahu sobre Gaza. Le apoyaron algunos políticos y otros se callaron pero le daban la razón en silencio. Y es que en este mundo donde impera el caprichoso Donald Trump los países se dividen en grandes potencias, en medias potencias y en dependientes de unos y otros. Más de los primeros, claro, que de los segundos. Pero esto, que parecería un orden se ha convertido por las decisiones de esos grandes en una selva donde manda el más agresivo, que normalmente es el más fuerte.
Mark Carney: la unión hace la fuerza