La llegada de un eclipse solar despierta no solo la curiosidad de los astrónomos, sino también la preocupación de miles de dueños de mascotas que se preguntan cómo reaccionarán sus compañeros de cuatro patas ante la oscuridad repentina. Mario de Wonder, reconocido biólogo y zoólogo, analiza este fenómeno y lanza un mensaje de calma para quienes conviven con animales domésticos, a la vez que revela comportamientos fascinantes en la fauna salvaje Contrario a lo que se pueda pensar, el impacto en el hogar es mínimo. Según explica Mario de Wonder, "en primer lugar, tranquilo porque a perros y a gatos domésticos apenas les va a afectar". La razón es más cotidiana de lo que imaginamos: nuestras mascotas conviven diariamente con la alternancia artificial de luz y oscuridad que provocamos los humanos. Como bien señala el experto, estos animales están habituados a que nosotros, por ejemplo, "tan pronto apagamos la luz a las 2 de la mañana como la encendemos a las 6 para ir a trabajar". Esta rutina hace que los perros y gatos estén "bastante acostumbrados a estos cambios de luz rápidos", por lo que un eclipse no supone una ruptura drástica en su percepción del entorno. Sin embargo, si notas a tu perro algo inquieto, la causa podrías ser tú. Mario advierte que el estrés que algunos canes muestran se asocia "al cambio de comportamiento del dueño", ya que al ponernos nerviosos, salir de casa de forma inusual o mirar constantemente al cielo, proyectamos una agitación que ellos detectan de inmediato. La situación cambia cuando observamos a los animales salvajes, donde la oscuridad repentina desencadena instintos primarios. Para muchas especies, la falta de luz es la señal inequívoca de que el día ha terminado. "Simplemente les hace comportarse como si fuera de noche. Básicamente, pues buscan refugios, se van a dormir", comenta el biólogo refiriéndose especialmente al caso de las aves. Uno de los datos más curiosos compartidos por Mario de Wonder se remonta al gran eclipse de 2017 en Estados Unidos, donde se documentó un comportamiento insólito en las arañas tejedoras de orbe. Durante el fenómeno, estas arañas "desmontaban sus telarañas o las dejaban de reparar", llegando incluso a ingerirlas. Lo más sorprendente ocurre al finalizar el eclipse, cuando, confundidas por el regreso de la luz, parecen preguntarse qué ha pasado y "volvían a recomponer la telaraña" de inmediato. El misterio se traslada también al océano. Se ha documentado que delfines y ballenas suben a la superficie y permanecen allí durante el eclipse. Pero lo más extraño es que "los delfines empiezan a hacer el típico comportamiento este de saltar" y las ballenas también muestran una actividad inusual sin un motivo aparente. Los biólogos aún no tienen una explicación clara: "A lo mejor se están comunicando, a lo mejor están diciendo: 'Oye, estoy aquí. ¿Qué pasa? ¿Por qué se han apagado las luces?'". Para aquellos que tengan la oportunidad de vivir este evento cerca de animales, Mario de Wonder ofrece una recomendación fundamental: "los molestes lo mínimo posible". El objetivo es permitir que sigan sus instintos naturales sin interferencias externas. Además, anima a la ciudadanía a convertirse en observadores activos de la ciencia. "Si puedes, los grabes. Así aprendemos más sobre ellos", sugiere el experto, quien facilita canales para enviar estas grabaciones y así seguir desentrañando los misterios de la conducta animal frente a los caprichos del cosmos.