Si hubiera una fórmula matemática para que una relación funcionara, ya haría años que la habríamos patentado. Pero el amor tiene la mala costumbre de resistirse a las recetas. Aun así, hay teorías que, sin dar respuestas absolutas, nos ayudan a entender por qué algunas relaciones prosperan y otras se acaban desinflando.
Los tres ingredientes para que una relación funcione