Un día después de que las cifras de ejecución presupuestaria de Hacienda revelaran un récord de ingresos fiscales en 2025, con un aumento del 10,4% en apenas un año que eleva el montante recaudado hasta los 325.356 millones de euros, hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica unos datos que confirman el incremento de la presión fiscal en la era Sánchez y, no menos importante, que los buenos índices de déficit de los que presume el Gobierno (la ratio estuvo en el 2,18% del PIB el año pasado) descansan sobre la pérdida de poder adquisitivo de las clases medias. Sobre esto último, los datos son claros. Entre el último trimestre de 2017, poco antes de que el actual inquilino de la Moncloa asumiera el cargo, y octubre-diciembre del año pasado, el presupuesto que los hogares españoles dedican a pagar impuestos sobre ingresos y riqueza ( IRPF e Impuesto de Patrimonio, principalmente) se disparó un 86%, cifra que se sitúa en el 59% si se toma solamente el último lustro. A su vez, en el mismo período el esfuerzo de las familias para satisfacer gravámenes sobre el capital (Sucesiones, Donaciones, Incremento del valor de Terrenos Urbanos, etc.) se elevó un 29%. A esto se unen los tributos sobre la producción (Hidrocarburos, por ejemplo), que escalaron un 2,9% y, por supuesto, el IVA, que ha avanzado -al menos- al mismo ritmo que lo ha hecho la inflación (un 24% en el período). Esta mayor presión fiscal se explica, además de por el IPC, por el propio impulso económico y la inmigración -no hay que olvidar que el INE solo ofrece datos brutos-, pero, visto que la renta bruta de las familias se incrementó solamente un 45% entre 2018 y 2025 , es evidente que la mayor parte del castigo recaudatorio bajo el actual Ejecutivo se debe a alzas tributarias directas que, además, no han sido equivalentes al enriquecimiento real de los contribuyentes. Noticia relacionada general No No Cómo esquivar el primer gran susto del euríbor de los dos últimos años José María Camarero Los gravámenes que más se han disparado en los últimos años son el IRPF y los tributos que gravan la riqueza, como Patrimonio. De hecho, solamente en 2025 Hacienda recaudó un 10,1% más en concepto de impuesto sobre la renta (hasta el récord de 142.466 millones de euros) y un 4,7% más en gravámenes sobre el capital (hasta los 5.964 millones). En el caso de la renta, además, resulta especialmente lacerante el hecho de que hasta un 77% del engorde en recaudación es consecuencia de la negativa del Gobierno a adaptar los tramos a la evolución real de los precios, hecho que supone -de facto- un aumento de impuestos que no ha pasado por el Congreso de los Diputados. Evidentemente, los hogares españoles no han sufrido esta espiral recaudatoria sin empobrecerse, y la Estadística de Cuentas Trimestrales del INE ofrece datos que son muy claros en este sentido. Por ejemplo, los relativos a la renta disponible bruta de los hogares, un indicador que mide la riqueza de las familias una vez descontado el devengo de tasas. Desde que Sánchez llegara al Gobierno, y como ya se ha avanzado, este índice se ha ensanchado un 45% , cifra que es manifiestamente insuficiente para compensar un incremento de la presión fiscal que roza el 90%.El ahorro acumula dos años a la bajaPara completar la fotografía, también cabe referirse a la tasa de ahorro, que aunque de la pandemia de Covid-19 a esta parte viene situándose en valores sensiblemente superiores a los observados en los años posteriores a la Gran Crisis, ya acumula dos ejercicios de caídas interanuales. Sin corregir a efectos de calendario, la tasa de ahorro sobre la riqueza de los hogares ha pasado del 17,4% en 2023 al 16% en 2025 . Y si se tiene en cuenta la distorsión causada por el calendario, el dato para todo 2025 queda en el 12,0%, siete décimas menos que en 2024.Bien es cierto que buena parte de esta evolución se justifica por la reducción de los tipos de interés que empezó a operar a mediados de 2024, y que liberó ahorros por la vía de condiciones hipotecarias más favorables que animaron la compra de vivienda. Sin embargo, a nadie escapa que la capacidad de acumular riqueza de las familias está condicionada tanto por los impuestos como por el gasto, que también sube. De hecho, solo en 2025 la inversión de las familias en consumo ascendió un 6,8%. Bien es cierto que la cifra está por encima de la inflación (2,9% en 2025) , pero también lo es que en el último año algunas de las partidas de gasto que más afectan a las clases medias se han encarecido más; por ejemplo, la cesta de la compra, con un +3%, y la vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un +5,7%.
Los hogares pagan un 86% más por renta y patrimonio desde que gobierna Sánchez