En la carrera del gasto energético, Asturias circula a toda velocidad. Con el precio del combustible acelerando y sin señales de un pronto freno, el repostaje se convierte en un tormento para los bolsillos de los conductores, la peor de las pesadillas para los profesionales. El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha sacudido la economía asturiana y convertido en un suplicio las visitas a las gasolineras.
Los asturianos pagan un sobrecoste de 756.000 euros al día en los carburantes (pese a la rebaja fiscal del Gobierno)