Una vivienda destruida hace casi 2.700 años ha permitido reconstruir el lugar físico y simbólico que ocupaban las personas mayores dentro del hogar. No a partir de huesos, sino leyendo el espacio doméstico como si fuera una fotografía congelada del pasado.
Los ancianos de la Edad del Hierro estaban ahí, pero no los veíamos. Un edificio arrasado por los asirios revela cómo se organizaba la vejez en una casa antigua