La Unión Europea quiere reforzar su capacidad para producir chips, almacenar datos sensibles y desarrollar tecnologías propias en un contexto de creciente rivalidad global. Bruselas busca reducir vulnerabilidades que afectan a sectores clave como la industria, la energía y la sanidad.
La UE busca ganar autonomía tecnológica en un mundo cada vez más condicionado por la geopolítica