Las cotizaciones son imprescindibles para un trabajador y, después del salario, suponen el segundo gran incentivo para realizar un trabajo, ya que le permitirán en el futuro acceder a prestaciones de diversa índole, destacando por encima de todas la pensión de jubilación, pero sin subestimar otras como la incapacidad temporal o permanente, las prestaciones por maternidad o paternidad...
La Seguridad Social concede cotizaciones a los trabajadores que han perdido su empleo o han reducido su jornada, pero deben suscribir un convenio especial