Hay errores que cualquier administración puede cometer. Lo preocupante es cuando un riesgo conocido permanece sin resolverse durante meses. El pasado 18 de mayo comuniqué al Ayuntamiento, mediante el grupo de WhatsApp de los concejales, que una acacia caída seguía apoyada sobre un tendido eléctrico y un camino público. Al no obtener respuesta, volví a recordarlo en el Pleno del 29 de mayo, donde el alcalde reconoció que se le había olvidado y aseguró que tomaría medidas.
La prevención no puede depender de la suerte