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La playa, el 'antiaging' natural que la ciencia avala: así rejuvenece tu cuerpo y mente

La playa, el 'antiaging' natural que la ciencia avala: así rejuvenece tu cuerpo y mente

La sensación de volver de la playa con un aspecto más descansado y relajado tiene una base científica. Cada vez más estudios confirman que el contacto con el mar tiene beneficios físicos y emocionales importantes, posicionando la playa como un potente agente 'antiaging'. Según explica la experta en medicina natural, Carlota Olaizola, elementos como el sonido de las olas, la luz natural o la brisa marina estimulan al organismo y contribuyen a reducir el estrés y mejorar el bienestar general. Puedes escuchar la entrevista completa clickando junto a la imagen. Uno de los mayores beneficios de la playa es su capacidad para reducir el cortisol, la hormona del estrés. Olaizola señala que el entorno marino activa el sistema nervioso parasimpático, encargado del descanso y la recuperación. "En nuestra sociedad actual estamos todo el tiempo enchufados al simpático, que es el del estrés", afirma la experta. La activación del parasimpático, en cambio, disminuye el cortisol, lo que previene la inflamación, el envejecimiento cerebral y la pérdida muscular. Además, el contacto con el mar favorece la producción de serotonina y endorfinas, neurotransmisores relacionados con el bienestar emocional. Estas sustancias no sólo mejoran el estado de ánimo, sino que también son precursoras de la melatonina, la hormona que regula el sueño. "Si tú vas a la playa, habitualmente duermes mejor, porque tienes más precursores de la molécula que te va a ayudar a dormir", detalla Olaizola. La exposición solar moderada es fundamental para la producción de vitamina D, reconocida por la experta como una hormona clave para la salud de los huesos, los músculos, el sistema inmune y el cerebro. Olaizola recomienda mantener niveles por encima de 50-70 para estar menos vulnerable a enfermedades. El sol también ayuda a regular los ritmos circadianos, que son las pautas que la luz solar da a nuestra biología. El sonido de las olas, conocido como ruido rosa por su equilibrio y suavidad, tiene un "efecto calmante sobre el cerebro" que induce a una relajación profunda. Por su parte, el agua del mar mejora la circulación y el contacto con el agua fresca activa de inmediato el sistema parasimpático. La brisa marina, cargada de humedad y yodo, regula la temperatura corporal y es beneficiosa para el sistema respiratorio y la piel. Para aprovechar los beneficios del sol sin acelerar el envejecimiento, la clave es la moderación. La experta aconseja evitar la exposición en las horas punta y optar por ir a la playa por la mañana, de 10 a 12, y por la tarde, de 17:30 a 19:30 en verano. Este hábito no sólo previene el fotoenvejecimiento, sino que permite obtener "un moreno maravilloso" y más duradero. En esas franjas horarias, un aceite natural con protección moderada, como el de coco, puede ser suficiente. Sin embargo, para exposiciones prolongadas al mediodía es imprescindible un bloqueador solar potente, aunque este limita la síntesis de vitamina D. "La vitamina D le bastan exposiciones cortas constantes", concluye Olaizola, recordando la importancia de un equilibrio para mantener una edad biológica saludable.