Conseguir cita para el examen práctico del carnet de conducir en la Comunitat Valenciana se ha convertido en una misión imposible. Con la llegada del verano, la demanda se dispara, pero la realidad es una lista de espera de, como mínimo, dos meses. Esta situación afecta a más de 45.000 personas, principalmente jóvenes, y el motivo principal es la falta de examinadores, cuya competencia depende del Ministerio del Interior. La problemática ha llegado al ámbito político. El diputado del Partido Popular, Pepe Forés, ha criticado la postura del grupo socialista por votar en contra de una propuesta para exigir más examinadores. Según Forés, esta decisión "da la espalda a los más de 45.000 jóvenes valencianos que siguen esperando" y supone un apoyo "injustificado" al Ministerio del Interior. Uno de los miles de afectados es Lluis Gil, un estudiante de Vila-real. Aprobó el examen teórico a la primera el pasado 31 de marzo y, desde entonces, sigue esperando para poder empezar las clases prácticas. La respuesta de la autoescuela es siempre la misma: "Ya te iremos avisando", mientras le adelantan que el plazo de espera es de unos tres meses. El problema para Lluis, como para muchos otros, es que no resulta viable empezar a pagar las clases prácticas sin tener una fecha de examen asignada. El coste económico es elevado y el tiempo corre en su contra, especialmente con el cierre de las autoescuelas en agosto. "Si yo empiezo ahora y no me da tiempo, esas prácticas son como perdidas", explica, ya que no le valdría la pena. Calcula que necesitaría entre 20 y 25 prácticas, lo que podría llevarle de uno a dos meses. La demora en la obtención del carnet tiene un impacto directo en la vida de los jóvenes. Para Lluis, supone seguir dependiendo de su familia o amigos para desplazarse a la universidad o a sus entrenamientos de fútbol. Anhela "tener esa independencia de poder ir a los sitios sin depender de nadie". Más allá de la autonomía personal, la falta del carnet de conducir se convierte en un obstáculo para acceder al mercado laboral. Lluis pone el ejemplo de un amigo suyo que "no podía empezar a trabajar porque no tenía el coche, y nada más se lo sacó empezó a trabajar". Esta situación evidencia cómo la espera forzada limita las oportunidades de empleo para muchos jóvenes. A pesar de la frustración y el tiempo perdido, la única opción que le queda a Lluis es la resignación. "Obviamente, tengo ganas de empezarlas, pues ya es mucho tiempo que tengo el teórico, pero hay que esperar y hay que tener paciencia, no se puede hacer nada más", afirma. Su historia es el reflejo de miles de jóvenes valencianos atrapados en un colapso administrativo.
La odisea de sacarse el carnet de conducir: 45.000 valencianos en una lista de espera interminable