La Unión Europea ha situado el metano en el centro de su estrategia climática. Con el Reglamento de Reducción de Emisiones de Metano (MER), en vigor desde el 4 de agosto de 2024, Bruselas quiere atacar fugas, venteos y quemas rutinarias en toda la cadena de valor de petróleo, gas y carbón, tanto dentro de la UE como en las importaciones. Pero la aplicación práctica de esta norma, especialmente en lo relativo a las obligaciones para los importadores, abre un escenario de tensión entre ambición ambiental, seguridad de suministro y competitividad industrial.
La normativa del metano amenaza al refino y encarecerá los combustibles