Adaptarse no es una opción: empresas de todos los sectores integran ya la inteligencia artificial en sus procesos y forman a sus empleados. El runrún de despidos que viene de multinacionales como Meta no se materializa todavía en el ecosistema tecnológico malagueño, que sigue demandando profesionales aunque de forma más selectiva
La IA llega para quedarse, pero no para despedir (por ahora)