Sabela Sánchez y Adhara Rodríguez juegan y ríen bajo el cielo de Las Palmas de Gran Canaria. La complicidad entre ambas se adivina en cada mirada, en cada sonrisa, en cada gesto. Basta un instante observando cómo la joven sostiene a la pequeña, de dos años, en su regazo para comprender que "daría la vida por ella".
La historia de Sabela y Adhara: una familia forjada en la lucha contra la atrofia muscular espinal