Un mostrador. Un negocio familiar. Una conversación cotidiana que interrumpe el silencio de la calle. Y un solo sitio al que acudir cuando la salud flaquea en la comarca. En el municipio de Almáchar, ubicado en la comarca de la Axarquía, la Farmacia Téllez resiste como el primer y único recurso sanitario para una población de alrededor de 2.000 habitantes. Al frente del negocio ha tomado el mando Álvaro Téllez, un joven boticario de 27 años que ha decidido asumir el relevo generacional en el mundo rural. Tras adquirir experiencia previa durante tres años en farmacias de Valencia y Las Palmas, el profesional ha regresado al entorno local para mantener viva la tradición familiar de sus padres. La trayectoria de su familia se ha consolidado a lo largo de más de treinta años de profesión. Sus padres han iniciado su andadura profesional en Benarrabá, una pequeña localidad de apenas 500 habitantes en la Serranía de Ronda, antes de recorrer otros municipios pequeños y asentarse finalmente en Almáchar. En un entorno rural como este, Álvaro Téllez ha recordado que "La farmacia se convierte, para la mayoría, en el primer lugar al que acudir cuando aparece un problema de salud". La presencia de este punto de atención resulta trascendental, ya que el centro de salud de la localidad se encuentra a pocos minutos pero solo permanece abierto por la mañana, obligando a los vecinos a desplazar sus emergencias en coche hasta un hospital de urgencias durante las tardes y noches. Entre las vivencias acumuladas en el mostrador, el farmacéutico ha destacado la intervención realizada a un turista irlandés que llevaba días sintiéndose indispuesto. Al tomarle la tensión, el profesional ha comprobado que registraba niveles de urgencia médica, por lo que le ha derivado de inmediato al centro asistencial. Semanas después, el paciente ha regresado a la botica para agradecer personalmente la atención prestada. El perfil de los usuarios habituales está compuesto en su mayoría por pacientes mayores. Este colectivo acude a la Farmacia Téllez no únicamente en busca de su medicación prescrita, sino también persiguiendo una atención cercana, escucha activa y un profesional que conozca a fondo su situación. En este establecimiento de Almáchar, el seguimiento abarca controles periódicos de tensión, glucosa y colesterol, además de la supervisión continua de tratamientos. De forma paralela, el boticario intenta facilitar la coordinación sanitaria con los nuevos médicos que llegan al municipio, garantizando así una asistencia continuada. Con motivo del Día Mundial del Farmacéutico, en COPE se ha puesto de relieve la importancia social de estos espacios. La provincia de Málaga cuenta actualmente con una red de 680 oficinas de farmacia y más de 2.300 farmacéuticos colegiados, de las cuales 275 farmacias se ubican en la capital y 405 farmacias se distribuyen por el resto de los municipios. A nivel nacional, el 62,5% de los trabajadores del sector tiene menos de 55 años, lo que refleja un recambio generacional importante en la profesión. En una provincia donde 28 municipios tienen menos de 1.000 habitantes, Álvaro Téllez ha remarcado que "Mantener servicios como la farmacia es también una forma de mantener vivo el pueblo". Este compromiso profesional asegura la supervivencia asistencial en el corazón del entorno rural.