España ha vuelto a ganar un Mundial de fútbol porque supo hacer justamente lo que sus dirigentes políticos han olvidado: sumar diferencias, anteponer el esfuerzo colectivo al interés particular y convertir la diversidad en una fortaleza. La selección española acertó a construir un nosotros abierto, exigente y generoso; España, el país, mientras tanto, permanece atrapado en una oscura polarización que cercena el entendimiento y el éxito.
La España que sabe decir "nosotros"