La ya ex directora general de la Agencia Tributaria, Soledad Fernández Doctor, ha dirigido este martes una carta a sus colaboradores a modo de despedida una vez que el Consejo de Ministros ha aprobado de manera formal el nombramiento de Antonio Ansón como nuevo máximo responsable del organismo encargado de la lucha contra el fraude. En la misiva, muy breve, agradece el trabajo de estos casi cuatro años a su equipo directivo y al conjunto de la plantilla de la Agencia Tributaria, si bien lamenta que este haya tenido que sacarse adelante «a pesar de las dificultades y de los complicados tiempos que nos ha tocado vivir ».La que ha sido la decimocuarta directora general de la Agencia Tributaria desde la puesta en marcha del organismo en el año 1992 obvia en su carta las tensiones internas vividas estos años a cuenta de las negociaciones entre el Ministerio de Hacienda, la Generalitat de Cataluña y ERC, que alumbraron un modelo que parecía poner en riesgo la actual estructura única de la institución, y de la multitud de episodios de naturaleza básicamente política que han terminado salpicando a la institución, como el caso Aldama, el del hermano del presidente del Gobierno y últimamente el de las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero, y sí reconoce un poso de amargura por no haber podido resolver el problema laboral enquistado en la institución por la falta de desarrollo de la carrera profesional.Señala que tanto ella como su directora de Recursos Humanos, de su máxima confianza, han puesto todo el esfuerzo para tratar de avanzar en este campo, aunque sin éxito, admite. «Reconozco y lamento que por unas circunstancias u otras no se haya conseguido avanzar en algo que para mi fue fundamental desde el principio: el desarrollo de la carrera profesional», traslada en la carta interna que ha circulado. «Deseo que quien ahora se coloque al frente pueda conseguir lo que yo no he podido alcanzar», recalca.Fuentes sindicales han trasladado estos días el visible disgusto que arrastraba la directora general de la Agencia Tributaria con sus superiores por no haber podido consolidar los avances para el desarrollo de la carrera profesional en la Agencia que se estaban negociando con los representantes de los trabajadores, y también por el fiasco de la última oferta de empleo público, en la que la Agencia Tributaria había solicitado en torno a 2.000 nuevas plazas de las que apenas pudo conseguir unas 1.200.Como adelantó ABC la semana pasada, Soledad Fernández Doctor había solicitado abandonar su puesto, así como el director de Inspección de la Agencia Tributaria, Manuel Trillo; y la directora de Recaudación, Virginia Muñoz, en estos dos últimos casos por su intención de aplicar a puestos de alto nivel en embajadas españolas en Estados Unidos y Suiza.
La directora de la Agencia Tributaria lamenta «los complicados tiempos que nos ha tocado vivir» en su carta de despedida