A Dani Rovira nunca le ha gustado entrar en temas personales. El actor siempre ha tratado de llevar las conversaciones, debates y entrevistas hacia lo estrictamente laboral. Sin embargo, de vez en cuando, se sale de sus propias normas y nos deja relatos tan estremecedores como el que acaba de ofrecer alrededor de su estado de salud. De las vicisitudes por las que tuvo que atravesar el pasado año y que le llevaron, incluso, a estar un par de días en la UCI. Ha sido en el marco del pódcast 'La Ruina' donde ha confesado que, el pasado, fue el peor año de su vida. El malagueño tuvo que entrar dos veces en quirófano tras conocer que padecía "un problema en una vena". El día que se lo diagnosticaron, cuneta cómo se quedó en casa con unos amigos desahogándose. Con ese círculo íntimo que también estuvo, ejerciéndole de colchón, cuando tuvo que enfrentarse al cáncer, al linfoma de Hwkings. "Emocionalmente estaba en la mierda, también tomaba ansiolíticos", reconoce que, de nuevo, la depresión hizo acto de presencia en su vida. Dani habla de un "trombo" que fue el causante de que se tuviera que poner en manos de los médicos en verano de 2025. Un capítulo que fue capaz de mantener en la más estricta de las intimidades para centrarse, exclusivamente, en su recuperación física y mental. "Yo estaba fatal en la UCI. Estuve un par de días en la UCI, un par de días en planta. Cuando me dan el alta, estaba mal y solo me podía dar paseítos de abuelo", entra en los detalles de lo que fue solo el principio de toda su odisea médica y hospitalaria. Porque, en una revisión, dieron con un segundo trombo, Vuelta a empezar. E inicio de un análisis en profundidad de qué era lo que le llevaba a la generación de estos trombos. Rovira lo explicaba delante de esos micrófonos: "Es una movida estructural porque tengo el síndrome del opérculo torácico". Un nuevo escollo. Una línea más que añadir a un listado de dolencias que ha decidido enfrentar con entereza y darle, ahora a toro pasado, la normalidad que merece. Profundiza hasta explicar cómo, era una vena situada en la parte de la nuca la que estaba "hecha polvo". Dani se adentraba en poner en conocimiento de la audiencia cómo fue el proceso. Al menos, cómo se lo explicaron a él: "En la operación te abren, quitan un trozo de la primera costilla, te quitan el trombo y te meten un muelle. Esa fue la operación. Era para dejar espacio a la vena para que no se viera más dañada. Me tienen que hacer esta avería y entré en pánico". Para que el lector pueda entender mejor todo este escenario, hay que indicar que el opérculo torácico es una zona que encontramos ubicada entre el cuello y el tórax, delimitado por la clavícula, la primera costilla y los músculos escalenos. Es justo ahí donde se le generó esta compliada situación a Rovira. Un hombre que, ante los obstáculos de salud que se le han ido presentando, siempre ha tratado de dar visibilidad y la mayor sensación de naturalidad y resiliencia.