Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal sentados en una potente motocicleta pintada con la bandera de España. No es una imagen real –tampoco IA– sino un ninot de las Fallas expuesto esta semana en Valencia. Si bien no hay una alianza entre ellos en la vida real –más bien una disputa por el mismo espacio electoral en Madrid–, sus discursos radicales y las simpatías que comparten la presidenta madrileña y el líder de Vox en el ámbito internacional hacen que la visión de este tándem no chirríe especialmente a los espectadores de los monumentos falleros. Los vínculos de Abascal con los líderes mundiales de la extrema derecha son oficiales y orgánicos –a través de las alianzas en la Eurocámara o con fundaciones de este espacio ideológico–, mientras que Ayuso los tiene desde una perspectiva más simbólica. Es lo que pasa con Donald Trump.
La competición de Ayuso y Abascal por ser el 'Donald Trump' español