Cuando los escenarios todavía permanecen en silencio y las puertas del recinto principal aún no se han abierto, el corazón del Zevra Festival ya late con fuerza a escasos metros de la playa de Cullera. Allí, en la zona de acampada, comienza mucho antes la experiencia de un evento que cada verano transforma la ciudad en uno de los principales destinos musicales de Europa.
La ciudad que despierta antes que el festival: así es la zona de acampada del Zevra de Cullera