No juego al despiste. Deseo que pierda hasta en los entrenamientos. Disfruto de su tempestad. Pero no deja de ser rivalidad deportiva y en el fondo... me da que nos necesitamos. Hoy, acercándose ya la visita del papa, me toca hablarles de Él, del «Ser Superior», pues así lo ha querido -no podía ser de otra manera- claro está. El resentimiento es un equipaje que pudre el alma. Al mendigo y al magnate. Te muerde por dentro. Te deja en andrajos. Hay que esquivarlo. El rencor siempre devora lo mejor de nosotros mismos. Incluso a los mitos.
La capa de Florentino