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José María Rey, instalador de aire acondicionado: "Las averías y las nuevas instalaciones se acumulan y la demanda es tan alta que ya tenemos unas 100 personas en lista de espera. Es muy fuerte"

José María Rey, instalador de aire acondicionado: "Las averías y las nuevas instalaciones se acumulan y la demanda es tan alta que ya tenemos unas 100 personas en lista de espera. Es muy fuerte"

Encontrar un buen profesional para instalar o reparar el aire acondicionado se ha convertido en una misión casi imposible. La demanda de estos servicios es altísima, especialmente durante las olas de calor, pero la oferta de técnicos cualificados escasea. Tanto es así que los propios expertos del sector se autodenominan 'unicornios'. "Un fontanero bueno, un electricista bueno, un climatizador bueno. Hoy en día eso es un unicornio", afirma José María Rey, gerente con más de 19 años de experiencia. Esta escasez, unida a la falta de conocimiento del usuario, crea el caldo de cultivo perfecto para malas prácticas y sobrecostes en la factura de la luz. Uno de los hábitos más extendidos y perjudiciales para el bolsillo es el mal uso del termostato. Los expertos advierten del error de llegar a casa y poner el aire a la mínima temperatura posible pensando que enfriará más rápido. "No puedes dejarla apagada y llegar a casa, la voy a poner a 16 grados, que hace mucho calor. No. Ese es el error", sentencia Rey. Este gesto, explica, fuerza al compresor a trabajar a su máxima potencia de forma continua, lo que provoca un pico de consumo energético totalmente innecesario. La recomendación es mantener una temperatura estable y constante. "Lo suyo es marcar una temperatura de trabajo, como 25 o 27 grados", aconseja el experto. Los equipos modernos, gracias a la tecnología Inverter, regulan su potencia para mantener esa temperatura de consigna sin necesidad de apagarse y encenderse, optimizando el consumo. De hecho, José María Rey asegura que él no los apaga nunca: "Me sube, a lo mejor, la factura 60 o 70 euros, y por 70 euros tengo la casa estupendamente", concluye. La falta de relevo generacional es uno de los grandes problemas del sector. Emprender en los oficios es un camino lleno de obstáculos, como relata el propio Rey, que confiesa haberse "arruinado tres veces profundamente" por "no saber de empresas, de no saber gestionar personal" y de querer abarcar más de lo posible. Su experiencia contrasta con la de Alejandro Gin, un joven que hace apenas seis meses decidió establecerse como autónomo en Madrid tras casi una década como empleado. Empezó "de cero, sin clientes" y con una inversión inicial de unos 25.000 euros aportada por un socio. Para José María Rey, la clave para retener el talento no reside únicamente en el salario. "Aparte de un salario en condiciones, yo soy de la opinión de que la gente hay que dejarla trabajar y que estén lo más confortables posible en un empleo", defiende. En su empresa implantó la jornada intensiva hace más de 10 años, una medida que permite a sus empleados tener una mejor conciliación y no sentir que están "todo el día trabajando", algo que, en su opinión, fomenta el compromiso y la lealtad del equipo. Otro de los grandes problemas del sector es el intrusismo y la falta de honestidad en las reparaciones. José María Rey es tajante al respecto y lanza una seria advertencia a los consumidores. "El 70% de la gente engaña al usuario, y lo he comprobado muchas veces", afirma. Según su experiencia, es habitual encontrarse con diagnósticos falsos que inflan la factura de la reparación. Relata que muchos técnicos sin la cualificación adecuada para reparar equipos se limitan a diagnosticar fallos graves para proponer la sustitución del aparato. "La gente llega y dice 'se le ha ido el compresor, se le ha ido la placa', y yo he ido como técnico a posteriori, y a lo mejor era un condensador, o a lo mejor era un cable quemado", detalla. Por ello, insiste en la importancia de acudir siempre a profesionales contrastados y con buenas referencias para evitar ser víctima de un engaño.