La gran presencia de multinacionales –en particular, farmacéuticas– norteamericanas sobre la economía de Irlanda infla el peso de este país en comparación a sus socios de la Unión Europea, hasta el punto de que la readaptación de estas compañías a los aranceles impuestos por el gobierno de los Estados Unidos ha llevado al conjunto de la economía europea a registrar tasas negativas de crecimiento el primer trimestre de este año.
Irlanda y su buen trato a las multinacionales destrozan las estadísticas económicas de Europa