Seguramente, todos coincidimos en que, si un adolescente confía más en un algoritmo que en su familia, docentes, amigos o incluso en un profesional de la salud... tenemos un grave problema. Lo paradójico –y trágico– es que al tratar de buscar soluciones, la diversidad de opiniones encontradas acaba por ser un problema igual al anterior por los efectos que se derivan: inacción que provoca desarreglos emocionales graves e incluso muertes. La IAG tiene capacidad de persuasión porque está diseñada para mantener la interacción y prolongar el diálogo, lo que aumenta la fidelización y la recolección de datos. Ello supone la permisividad de respuestas falsas con apariencia de certeza que pueden llevar a que un joven vulnerable a que reciba respuestas que afecta a sus decisiones vitales.
Insiste, que algo queda