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Hasta el Banco de España lo reconoce

Hasta el Banco de España lo reconoce

El Banco de España, cuyo gobernador es José Luis Escrivá (hasta anteayer ministro de Pedro Sánchez), acaba de publicar su Informe Anual 2025 y en él certifica lo que este Gobierno lleva años empeñado en negar: el problema de la vivienda en España es, fundamentalmente, un problema de oferta.Las cifras no admiten muchas otras interpretaciones. El organismo eleva a cerca de 750.000 viviendas el déficit acumulado entre 2021 y 2025, cincuenta mil más que en su estimación previa. Solo en 2024 se constituyeron unos 240.000 nuevos hogares mientras se terminaban apenas 92.000 viviendas, un 9% menos que el ejercicio anterior. Es decir: por cada inmueble que se levanta se forman casi tres familias que aspiran a habitarlo.De semejante desequilibrio no puede sino brotar lo que padecemos: unos precios de adquisición que se dispararon (ya descontando la inflación) un 9,7% en 2025, frente al 5,5% de 2024 y el 0,4% de 2023. Y conviene subrayar que el propio supervisor descarta que estemos ante una réplica de la burbuja de 2008: los indicadores de riesgo financiero no acusan los desequilibrios de entonces. Si los precios suben, pues, no es por una orgía de crédito especulativo, sino por algo mucho más prosaico y mucho más difícil de negar: faltan casas.Noticia relacionada general No No Los españoles ya tienen que esperar a los 47 años para poder comprar una vivienda José María CamareroEl Banco de España es meridiano al señalar las causas de esta carestía. No habla de especuladores, ni de fondos buitre, ni de codicia rentista. Habla de escasez de suelo edificable, de lentitud en los desarrollos urbanísticos, de las trabas que la planificación administrativa interpone a cualquier promoción. Y añade los lastres del propio sector: caída de la productividad, tamaño empresarial raquítico, falta de mano de obra y una rentabilidad cada vez más estrecha. Nada de esto se corrige interviniendo los precios; todo ello se agrava cuando el legislador castiga al que se atreve a edificar o a arrendar.Ahora bien, ¿cuál ha sido la respuesta del Ejecutivo a semejante cuadro clínico? Topar los alquileres, hostigar al propietario y prometer parques públicos que jamás se materializan al ritmo necesario. Esto es: atacar la oferta, agravando todavía más la enfermedad. Pero eso no le importa al PSOE, quien sólo está obsesionado por ganar, no la batalla de la vivienda asequible, sino del relato. Y, por eso, prefiere buscar chivos expiatorios antes que impulsar soluciones genuinas