Cada vez se habla más de “poner límites”, pero muchas personas solo sienten que están agotadas, que siempre llegan tarde a todo o que cargan con problemas que no son suyos. Les suena el concepto, lo ven en redes, pero cuando toca decir “no” en la vida real aparece la culpa, el miedo a quedar mal o a perder una relación. Y al final, el cuerpo y la cabeza pasan factura.
'Hasta aquí': por qué aprender a poner límites puede ser la mejor inversión en tu salud mental