Después de semanas con lo mismo, el entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, vivió ayer un nuevo y negro episodio con los árbitros, después del controvertido gol de Solanke, que dio alas al Tottenham para llevarse el empate (2-2) y obstaculizar al tiempo la carrera de los citizen por el título de la Premier League (está a seis puntos del líder, Arsenal).
Guardiola, desquiciado: "Si un defensa central le hace eso a un delantero, es penalti, ¿no?"