La contabilidad pierde utilidad cuando se limita a registrar operaciones que ya han sucedido. Aunque esos apuntes sean necesarios para cumplir las obligaciones fiscales y preparar las cuentas anuales, la dirección también necesita conocer qué pagos se aproximan, cuánto dinero puede entrar, dónde aumentan los costes y qué áreas generan un margen suficiente.