Durante décadas, hemos construido modelos para entender qué ocurre en los centros de las galaxias activas, regiones donde un agujero negro de millones de veces la masa del Sol está creciendo al devorar materia. No es una tarea sencilla porque hablamos de zonas diminutas en términos astronómicos, en las cuales se libera una gran cantidad de energía. A falta de ver directamente estos procesos, lo que hacemos es interpretar la luz que nos llega de ellos. Esa luz, cuando la separamos en sus distintos colores, tiene una forma que nos cuenta cómo debe ser la fuente que la produce. Es lo que llamamos un espectro.
En ciencia saber más es, a veces, saber menos