Las últimas observaciones espaciales revelan que 3I/ATLAS no solo destaca por su origen interestelar, sino también por su tamaño y su química. Metano, dióxido de carbono y agua aparecen en proporciones que cambian tras el perihelio, una pista de que su historia térmica podría ser más compleja de lo que parece.
El visitante interestelar 3I/ATLAS resulta ser mucho más grande de lo que pensábamos. Y sus gases no se comportan como los de un cometa “normal”