No hay mejor síntoma de haber superado una pubalgia que el hecho de que el afectado se atreva a arrancar, a fintar, la sensación de verle confiar de nuevo en su cuerpo para hacer diabluras. Y más allá de los mensajes de palabra, muchas veces repetidos en las últimas semanas, Yeremay Hernández empieza a confirmar su vuelta con hechos, con ese fútbol alegre que necesita destilar para encontrarse. Hasta el duelo de Anoeta solo había podido completar con éxito dos regates en todo lo que iba de Liga, perdido entre suplencias, dolores y trabajo oscuro y preventivo. Pero en San Sebastián se desató. Sumó ocho en un único encuentro, según datos de SofaScore, poniéndose a la altura de los mejores engañadores del campeonato: Lamine Yamal e Ilias Akhomach. Ambos llegaron a ese tope de ocho en los encuentros ante el Rayo y el Levante, respectivamente. Y ya no es solo el gol de Donosti y la asistencia de Getafe para el 10 del Dépor, es que hay gestos menos efectivos que dicen mucho de si el canario empieza a parecerse a sí mismo o no. Esa capacidad para regatear es la que mejor radiografía en qué punto está. Y Yeremay ha vuelto. Y el registro del canario tiene aún más mérito que esos topes del barcelonista y el castellonense, ya que el 10 del Dépor logró esa cifra en tan solo nueve intentos, con una efectividad mucho mayor, ya que Lamine Yamal necesitó trece y Ilias Akhomach, diez. Por debajo de ese trío de cabeza con la mejor serie regateadora de la temporada en un único choque, se encuentran con siete Danjuma (Valencia-Real), Diomande (Elche-Real Madrid), Mbappé (Real Madrid-Málaga) y Larrubia (Málaga-Espanyol). Su historial en Segunda Esta versión atrevida a la par que efectiva remite al Yeremay Hernández que se estrenó en agosto de 2024 en Segunda División. Entonces, sin ataduras físicas y pegado a la banda, empezó a dar rienda suelta a esa alma de trilero que siempre ha lucido en un terreno de juego. La mejor demostración fueron los 128 regates completados a lo largo de todo ese ejercicio. Fue esa una cifra que le convirtió en el mejor de la categoría de plata con mucha diferencia, ya el segundo fue Carracedo (Córdoba) con 96. Sus credenciales las presentó entonces muy pronto, porque la mejor exhibición de aquella 2024-25 en Segunda División la protagonizó el ex del Dépor en su estreno ante el Oviedo en Riazor (0-1), con ocho regates, aunque en trece intentos. De esta manera, acaba de igualar su mejor tope, pero ya en Primera División. Otro nivel. Su campaña 2025-26 supuso cumplir el sueño de ascender a Primera División y se convirtió en el tercer futbolista de la Liga Hypermotion que más regates completó con éxito al plantarse en 90. Solo por debajo de los 110 de Larrubia y los 94 de Carracedo. Estuvo varios partidos de baja por lesión y esa ausencia también le lastró, pero el mayor síntoma de que estaba limitado es que no pudo colar ninguno de sus partidos entre las diez mayores exhibiciones regateadoras del campeonato, cuando en el ejercicio anterior, además del Dépor-Oviedo, también había dado una recital en el Málaga-Dépor con siete, justo el choque en el que se animó incluso a probar con una lambretta. Más que regates Eso sí, tampoco se puede olvidar que Yeremay Hernández fue mucho más en Anoeta que esa vertiente regateadora que explotó durante 90 minutos, ya que dio tres pases claves y, sobre todo, hizo un partido casi perfecto en el pase. Completó 30 de 31 con un porcentaje de acierto por encima del 97% para un futbolista que, en muchas ocasiones, arriesga en sus acciones. Pleno en los pases largos y en los que intentó en campo propio, solo erró uno en el contrario. También falló un único regate. Una actuación casi perfecta que llega en el mejor momento para el Deportivo, aunque de momento no haya podido traducirse en puntos, porque pesa el 3-2 ante la Real Sociedad. Aun así, la lesión de Pierre-Emerick Aubameyang requería que él diese un paso al frente y lo dio en este encuentro ante el conjunto de Matarazzo, a la espera de que lo pueda confirmar en las próximas semanas. Su zona de influencia Yeremay, con el paso del tiempo, ha acentuado esa sensación de futbolista libre que no debe pedir permiso para moverse por el terreno de juego. Por la derecha, por el centro, por la izquierda. De hecho, su asistencia en Getafe al gabonés se produjo en una jugada que apuró la línea de fondo por el flanco diestro. Eso sí, el canario tiene que sentir la cal del costado izquierdo, debe notar que parte desde ahí, que puede atraer al defensor al costado para jugar con él, para que caiga en su trampa. Si se analiza su mapa de calor en el encuentro ante la Real Sociedad, aparece por todas partes, pero por donde más le gusta estar por la izquierda fluyendo hacia dentro, siempre buscando a su socio predilecto, Mario Soriano. Una vez más se demostró que es el contexto que más le beneficia para desarrollar todo su talento, por más que Hidalgo haya buscado ir centrándolo y añadirle más registros. Yeremay ya tiene muchos, pero desde un costado. Un socio hiperactivo En esa versión mejorada de Yeremay influye que tiene a su lado al mediocentro madrileño que, más allá de su error en el despeje en el 2-0, completó un partido muy completo y no solo por el gol que supuso el 1-0 y su estreno como realizador en Primera. Mario Soriano dio cuatro pases claves con 85 de 89 pases precisos, lo que supone un porcentaje de acierto del 96%. Fue un motor creativo, sin igual, que se vio potenciado con la entrada de Riki, tras el descanso, que añadió un futbolista por dentro, un jugador más para combinar por delante, a otra altura. Un ecosistema que hizo jugar y competir en ataque a un Deportivo que pagó su falta de acierto en las áreas. Eso sí, parece haber encontrado un camino.
El mejor Yeremay regateador ha vuelto, a la altura de Lamine Yamal