Hugh Jackman muere en las dos películas que ha estrenado este verano, La muerte de Robin Hood (Michael Sarnoski) y Las ovejas detectives (Kyle Balda). No es que al agente del actor australiano le haya traicionado el subconsciente, sino que el intérprete, otrora superhéroe, supermarido, padre de familia y tío agradable de Hollywood por excelencia, ha entrado en una fase más crepuscular y ambigua de su carrera.
El hombre que confundimos con un superhéroe