Un inicio de temporada dudoso, especialmente en defensa, instaló en el sentimiento culé la sensación de que el equipo pagaría cara la marcha de Iñigo Martínez de Barcelona para aterrizar en el Al Nassr, de Cristiano Ronaldo. El central vasco estaba feliz en la capital catalana –de hecho, puso un nombre catalán, Pol, a su tercer hijo, nacido en Barcelona–, pero la oferta económica del club de Arabia Saudí significaba firmar su último gran contrato como profesional a los 34 años. Fichado por Xavi Hernández y Mateu Alemany, el central vasco se convirtió en la niña de los ojos de Hansi Flick, que comprendió su marcha al golfo Pérsico por motivos económicos.
El escudo más nuestro de Hansi Flick