Los últimos supervivientes del Centro vivimos en un 'qué apostamos' diario que nos obliga a improvisar el camino más corto con el coche para poder salir del 'escape room'. No es que tengamos que convivir con que los bares de toda la vida ahora tengan cola o haya que llamar tres semanas antes para reservar; o que para ir a por churros, comprar el periódico o a una droguería sea mejor pedirlo por Glovo. Es que el residente del Casco Antiguo debe conocerse todo el callejero, su sentido de circulación para improvisar atajos, así como los sucesivos cambios que se producen por las obras y eventos. Y que, además, tengamos que consultar la agenda de Pasión en Sevilla para ver qué procesiones cortan las calles, manifestaciones, desfiles y rodajes. Tener cerquita la Giralda es un privilegio envenenado por la odisea que supone salir y entrar de casa, o llevar a los niños al colegio. La tarde del jueves pasado se dio la tormenta perfecta. El trayecto, tras salir del trabajo, era recoger a las niñas y llevarlas a la otra punta del Centro. Pasarse el juego fue casi una hora de reloj. Las fases fueron: primero, el semáforo efímero del cambio de sentido de Torneo (una larga cola para diez segundos en verde); el corte de Baños por una pequeña obra; una valla ilegal en Goles por una mudanza; las obras de Trajano; una cruz de mayo por Jesús del Gran Poder, con agrupación musical y un patrullero de preste; un espectáculo en la Alameda de los talleres del distrito... y el jefe final: las carretas de la Macarena llegando al barrio. Quedaba la vuelta desde San Julián. Ir por el Paseo Colón era imposible por las carretas del Salvador, así que tomé la calle Macarena. De nuevo, cohetes y sevillanas. La Policía obligaba a salir a la Ronda por un pequeño arco en la muralla que necesita a Villanueva para no arañar el coche. El giro desde Muñoz León a la Resolana no está permitido. Hubo que sortear las obras del metro por Capuchinos, Miraflores, Llanes, el nuevo camino del Policlínico hasta casi el Alamillo. Y de allí bordeando el río hasta el mismo semáforo efímero de Torneo. Cuando pensaba que ya lo había logrado, en la puerta de mi garaje estaba la cruz de mayo. Sonaba 'Réquiem'... por los vecinos del Centro.
El Centro, un escape room