La pregunta sobre si Chile debe o no ajustar su gasto público es una discusión legítima que merece darse con toda su complejidad. Pero la pregunta que el Oficio N° 16 instala, es otra y más profunda
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La pregunta sobre si Chile debe o no ajustar su gasto público es una discusión legítima que merece darse con toda su complejidad. Pero la pregunta que el Oficio N° 16 instala, es otra y más profunda